viernes, 17 de agosto de 2018

INMIGRANTES




En esta época del año todo se ralentiza, todos estamos pensando en las vacaciones, en las fiestas de nuestros pueblos, etc.

Sin embargo también en esta época, como en el resto del año, pero sobre todo ahora en verano nos llegan informaciones acerca de los miles de inmigrantes africanos que llegan a nuestras costas o, lo que es peor, de los miles de ellos que pierden sus vidas intentándolo.
Son noticias, son imágenes, que incomodan a algunos, que nos entristecen a otros.
Ver las imágenes de hombres, mujeres y, sobre todo, niños flotando ahogados en las aguas del Mediterráneo junto a restos de sus barcas destrozadas es muy duro, es algo que denigra nuestra condición de seres humanos.

Como he dicho ésto ocurre en las aguas del Mediterráneo, en esas mismas aguas donde miles de nosotros disfrutamos de nuestros fines de semana veraniegos, de nuestras vacaciones.

Nuestros políticos a nivel nacional, en permanente campaña electoral, no dudan en aprovechar estas tragedias para echárselas a la cara de unos a otros.  Se tachan de populistas, de demagogos, de cualquier cosa que haga quedar mal al rival político.  Se llenan la boca de mentiras, de medias verdades, sin ningún pudor cuando a cualquier persona de bien se nos revuelve el estómago y se nos parte el alma.

Nadie tiene derecho a juzgar a esas personas que empujadas por el hambre, las guerras, las persecuciones étnicas o políticas deciden abandonar su tierra, sus familias, “su mundo” e intentar conseguir un futuro mejor para ellos y sus familias.  No hace tantos años, tras la guerra civil española, miles de españoles se fueron en busca de un futuro que aquí no iban a tener.


Todos tenemos que intentar aportar nuestro pequeño grano de arena para ayudarles a empezar de nuevo, no podemos pensar que su llegada acabará con “nuestro mundo”, con nuestra zona de confort. 

Aunque a veces tenga ganas de hacer las cosas  “con las tripas”, de arrasar con todo lo que no me gusta, prefiero hacerlo como me enseñaron mis padres, “por amor”. En este caso, por amor a nuestros semejantes.



GANAR – Manolo Gómez





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